Siempre me he considerado una gran apasionada de la historia, del arte y de la arqueología, del olor de los museos y del placer de recorrer las calles de las ciudades en busca de los rincones más especiales y con más encanto. Por todo ello, desde el momento que planifico mis vacaciones busco destinos que me ofrezcan todo eso y más, emplazamientos arqueológicos, museos, restaurantes y cafeterías emblemáticos, rutas por la naturaleza, mercadillos… Mis vacaciones, al final, se resumen en largas caminatas para descubrir lugares insólitos, disfrutar de la gastronomía de la zona y sumergirme en las costumbres de todos y cada uno de los lugares que visito.
A la mayoría de la gente a la que le cuento mis gustos vacacionales me responde de la misma manera: “Pues yo, durante mis vacaciones, voy a descansar, y si me ponen una pulserita y no tengo que levantarme de la hamaca de la piscina, pues mucho mejor”. Muy respetable, a mi modo de ver, pero aunque descansar nos gusta a todos creo fervientemente que, aparte del placer, también hemos de dedicarle tiempo al enriquecimiento cultural. El viajero asume y acepta que hay ciertos destinos culturales y arqueológicos por antonomasia, como las pirámides de Egipto, las ciudades mayas de México o el Machu Picchu en Perú. Pero a menudo se suele olvidar que incluso en el pueblo más recóndito puede encontrarse con joyas artísticas e históricas que nunca pensó visitar o experimentar gracias a los hallazgos arqueológicos que nos indican cómo vivían los antiguos habitantes del lugar.
Desde Travel Archaeology queremos crear historias en las que se cuenten hechos reales, se muestre dónde ocurrieron (yacimientos arqueológicos o edificios históricos) y de este modo generar un discurso para que los viajeros, al visitar cualquier lugar, conozcan lo que realmente sucedió allí. Al fin y al cabo, viajar es como ver una serie televisiva, si ves los capítulos sueltos no alcanzarás a entender el nudo de la historia. Con las ciudades ocurre lo mismo, sólo que tienen más temporadas y hay que dedicarles más tiempo para seguir la trama, pero una vez te has puesto al día, pasear por ellas es totalmente diferente. Se ve todo de otro color. Intentaremos que la comunicación con el lector se haga mediante un lenguaje claro y lo suficientemente accesible para conseguir que, además de aportar conocimientos, la lectura transmita las sensaciones que cualquiera experimentaría durante un viaje para conocer los testimonios arqueológicos de otras culturas.
Con nuestros mejores deseos, os invitamos a que nos acompañéis en esta aventura “arqueoviajera”.

Bienvenidos y… ¡Buen viaje!
Cristina Gómez
Directora Travel Archaeology